DECLARACIÓN POLÍTICA DE COMUNICADORAS Y COMUNICADORES POPULARES
El mes de octubre de este 2008 ha sido un tiempo en el que una diversidad de medios independientes, comunitarios, populares e indígenas, redes de comunicación y colectivos culturales nos hemos encontrado, compartido experiencias y sobre todo trabajado colectivamente en la generación y difusión de información dentro del II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización, llevado a cabo en La Esperanza, Honduras, y el III Foro Social de las Américas realizado en la capital de Guatemala.
Particularmente este 12 de octubre cuando se conmemoran 516 años de resistencia indígena frente a la invasión y el colonialismo cultural, económico, político, social, y actualmente mediático. Los pueblos y las organizaciones nos estamos recuperando las ondas radiofónicas, estamos haciendo uso de las imágenes, las palabras habladas y escritas, las gráficas y el arte, para ejercer nuestros derechos de comunicar, como un derecho humano básico y como una costumbre ancestral, el derecho a la palabra. Derecho que ha sido arrebatado y que ahora es nuestro desde nuestra palabra, nuestro sentir y nuestra concepción. Paso a paso vamos recuperando la palabra y nos empoderamos para hacer ejercicio de nuestros derechos a la comunicación, visibilizando las realidades y voces que han sido silenciadas.
También vamos viendo que paralelamente a diversas iniciativas organizativas regionales y trabajos de red, se está desarrollando un incipiente, pero sostenido y creativo movimiento de medios independientes, comunitarios, indígenas, populares y autónomos en la región, que muchas veces ha roto cercos informativos, contenido unas represiones y denunciando otras, que de otra manera se hubieran sumidas tras ése cerco informativo.
A su vez, desde hace tiempo las organizaciones de base, indígenas y populares vienen reconociendo la importancia no solo de que existan medios independientes, sino que estos surjan desde los movimientos sociales, con comunicadores y comunicadoras de comunidades indígenas, campesinas y populares. Contar con medios propios de organización forma parte de las estrategias de lucha de los movimientos en su lucha por el reconocimiento de nuestros derechos.
Es en este marco que comunicadoras y comunicadores integrantes de organizaciones sociales, pueblos indígenas, redes de radios comunitarias, colectivos de medios y personas comprometidas con la difusión de la palabra de los pueblos, participamos dentro del espacio de encuentro y producción llamado Centro de Medio Independientes (CMI), levantado en los dos encuentros de Honduras y Guatemala.
El Centro de Medios Independientes fue levantado en estos foros por la urgencia de romper el bloqueo mediático que anticipábamos iban a hacer los medios nacionales e internacionales corporativos, y hoy confirmado y evidenciado por la inexistente cobertura de esos medios, a estos eventos. Para hacer llegar la palabra de los pueblos lo más lejos posible, usamos una página web (http://guatemala.mediosindependientes.org) en la que se pueden publicar, subir o añadir textos, fotos, audios y video de una manera abierta, es decir en la que todas y todos podemos publicar, opinar y compartir nuestra información sin necesidad de contraseñas o jefes o jefas editores.
Los Centros de Medios Independientes o indymedias se dieron a conocer a raíz de la excelente cobertura que llevó a cabo el CMI de Seattle que informó sobre las protestas en contra de la reunión de la conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) entre el 30 de noviembre y el 6 de diciembre del año 1999. Después del éxito con el bloqueo a la reunión de Seattle se han montado Centros de Medios Independientes para cubrir las grandes protestas que se han dado alrededor del mundo contra la globalización corporativa, así como eventos en donde los pueblos del mundo se reúnen para compartir experiencias y generar alternativas. Desde la Patagonia en Argentina pasando por toda América hasta llegar a Canadá, se han creado estos centros en los que predomina la libre expresión.
En los CMI´s también consideramos que el acceso a la información y a las herramientas de producción mediática y cultural por parte de toda la población, contribuye a la construcción de una sociedad más libre, justa y con dignidad.
En estos espacios, así como los procesos y redes que se están desarrollando, se promueve la construcción colectiva del conocimiento, así como el uso compartido de recursos, habilidades y equipos.
En estos espacios llevamos a la práctica una comunicación desde y para la comunidad, que promueva las luchas de los pueblos y dé voz a sus demandas, logros y retos.
Y desde estos espacios, rechazamos el modelo de comunicación entendido como bien comercial o herramienta de control y represión social.
Los esfuerzos colectivos cada vez se ven más amenazados dentro de este sistema neoliberal e individual, y el actual colonialismo cultural y mediático propagado por las industrias comerciales de cine, radio, televisión, música e informativas nos han hecho creer que solamente unas cuantas personas tienen el poder de hablar o manejar y operar las herramientas de comunicación.
Nosotras y nosotros creemos en la validez y la importancia de las voces de las grandes mayorías empobrecidas, de las mujeres y los hombres de todas las edades, etnias y procedencias, que desde abajo construimos una realidad distinta.
Nos parece también que dentro del FSAG, aún se está en un proceso de reconocimiento y entendimiento de la comunicación que realizan organizaciones, comunidades y colectivos, la cuál no está enmarcada en la lógica de una sala de prensa en la que a los y las periodistas se les es dado todo el equipo, los recursos y un trato preferencial. La lógica que se viene construyendo es una en donde juntos y juntas trabajemos en la recolección y elaboración de información, compartamos recursos tecnológicos e informativos y que todas y todos tengamos la oportunidad de hablar o hacer información independientemente de la escolaridad, el idioma, etc. etc. Consideramos que estos esfuerzos no son algo acabado, sino en constante construcción, por lo que hacemos una invitación a generar mecanismos para evaluar y compartir los avances, retrocesos y estancamientos de este proceso, para así ir haciendo nuevos caminos.
En este marco, denunciamos enfáticamente el hostigamiento y la persecución que vienen sufriendo las radios comunitarias y las y los comunicadores de nuestra región. El asesinato de las compañeras Felícitas Martínez y Teresa Bautista, locutoras y reporteras de la radio comunitaria La Voz que Rompe el Silencio, del municipio autónomo de San Juan Copala en Oaxaca, México; la muerte de Guillermo Norales, pescador garífuna y comunicador popular de la radio comunitaria garífuna Fáluma Bímetu en Honduras, asesinado en mar abierto con disparo de fusil por militares hondureños; el encarcelamiento de comunicadores y comunicadoras populares e indígenas a lo largo y ancho del continente, las legislaciones sobre comunicación que violan los acuerdos y convenios internacionales sobre el tema.
Como comunicadoras y comunicadores hemos sentido en el caminar colectivo que donde hay medios independientes, la impunidad pierde terreno. Donde hay medios comunitarios las comunidades toman la palabra para cambiar su presente y su futuro. Donde hay comunicación popular, todos y todas pueden ejercer su derecho a la palabra. Donde hay medios libres las negras páginas de un pasado de dictaduras y genocidios es posible que no vuelvan a la historia.
Por todo esto,
¡OTRA COMUNICACIÒN ES POSIBLE!
Foro Social Americas 2008 |