Hemos escuchado con indignación que en la reciente visita de Enrique Peña Nieto a Colombia éste se dirigió con Álvaro Uribe para recuperar la experiencia que aquel gobierno tiene a raíz de emprender un esfuerzo en contra de la delincuencia y el crimen organizado y para que la policía colombiana instruya y prepare a la policía mexiquense. Y es que esta lucha contra el crimen no se trata más que de una política terrorista y asesina que ha derramado mucha sangre de cientos de luchadores sociales colombianos e, incluso, la de cinco jóvenes universitarios mexicanos que fueron aniquilados en el bombardeo ocurrido en Sucumbíos, Ecuador, en marzo pasado. Esta visita y petición de Peña Nieto responde al fortalecimiento de su política represiva y violenta en contra del pueblo, que se evidencia con una mayor presencia en el estado de México de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE) y del Ejército, colocando retenes en distintos puntos de la entidad y efectuando “rondines” de camiones de militares como los que de manera provocativa han realizado en nuestro pueblo, Atenco. No olvidamos la actuación de la ASE y de los militares vestidos de gris de la PFP en el operativo del 3 y 4 de mayo de 2006 en nuestras comunidades, donde golpearon, arremetieron, catearon sin ódenes de aprehensión, detuvieron, violaron y asesinaron a dos jóvenes. Para él, la lucha contra la delincuencia es igual a una lucha en contra de la movilización y protesta social y en contra de la demanda de libertad de nuestros 13 compañeros presos y tres perseguidos políticos.
Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra
http://www.jornada.unam.mx/2008/10/26/index.php?section=opinion&article=002a2cor |