Con una emotiva ceremonia tradicional Maya, se dio cierre al IX Congreso de Psicología Social de la Liberación, realizado en el Cideci-Uni Tierra-Chiapas el pasado 16 de noviembre, en el 19 aniversario del asesinato del precursor de la Psicología de la Liberación, Ignacio Martín Baró.
Hacia las 18 horas, los participantes del congreso colmaron el auditorio central del Cideci en torno al altar Maya colocado por integrantes del INESIN (Instituto de Estudios e Investigación Intercultural) encargados de llevar adelante la ceremonia.
El frío y la lluvia no fueron pretexto para que cientos de asistentes al congreso se agolparan en el auditorio central, bañados por el incienso esparcido hacia los cuatro puntos cardinales, según la usanza tradicional.
Pedro (Petul en lengua Tsotsil), uno de los principales del INESIN, fue el orador central de la ceremonia, y sus palabras giraron en torno al recuerdo y rememoración de los caídos en pos de la liberación social de la humanidad.
La interacción de los principales encargados del acto con el público, generó momentos de gran emotividad, sobre todo en los recurrentes pedidos de introspección y recuerdo de los mártires que cada uno de los presentes traía a su memoria y que, luego, dejaba plasmado en un papel para ser depositados en el cetro Maya.
Las velas que cada participante recibía, y el sonido de varios caracoles al unísono, mientras se desgranaban en el centro mazorcas de maíz, generaban emoción en más de uno de los asistentes.
Compañeros de lucha de Ignacio Martín Baró, tomaron la palabra para traer a la memoria escenas de su vida y lucha mediante un relato vivencial que llegaba a los corazones presentes.
La ceremonia fue llegando a su cierre al ritmo suave de danzas tradicionales y con un especial pedido a Don Samuel Ruiz para que realice una oración de cierre.
Fue así que con una mezcla de alegría y emoción, se bendijo y entrego el mando simbólico a los representantes de Venezuela, país organizador del próximo congreso en 2010.
Por último, cada uno de los presentes recibió un grano de maíz, símbolo del esfuerzo y el trabajo logrado, con el especial mandato de sembrarlo en su tierra de origen, y así llevar hasta cada uno de los 22 países presentes, la fuerza liberadora recogida en estos tres intensos días de reflexión colectiva hacia un mundo mejor. |