La clase dominante está cada día más agresiva. La inefectividad de la
campaña que han montado los obliga incluso a recurrir al auxilio de
sus viejas armas, el golpe de estado y el terror estatal.
Renato Álvarez pasó hoy de sus prolongadas reflexiones a favor de los
privilegiados del sistema económico y político actual, a la propuesta
concreta para detener violentamente el entusiasmo de transformación de
los oprimidos de Honduras. Acompañado de un equipo de generales y
coroneles retirados, llamó abiertamente a la acción de la fuerza
militar para que por lo menos haga caso omiso de las instrucciones del
ejecutivo, pero que en caso de una continuación de las demandas
populares, tome el control de la situación y en el más puro espíritu
de la Doctrina de Seguridad Nacional “restablezca el orden público y
la paz”.
¿A quiénes invitó Televicentro a través de su vocero matutino defender
la democracia? A graduados de cursos en la Escuela de las Américas
(Rosales Abella – curso 1972, Santos Aguilar – 1972, Torres Arias –
1971, Reyes Barahona – 1972, Fonseca – 1972, López Carballo - 1972).
Desde luego, el periodista omitió este detalle que hubiera destruido
la credibilidad de su mensaje, puesto que fue en esa institución donde
se formaron los mayores violadores de derechos humanos y enemigos de
gobiernos legítimos en América Latina.
Pero como de desinformar se trata, hoy la institución castrense de los
60, 70 y 80 quedó eximida por los repetidos golpes de estado, los
muertos, el robo, la persecución y la dictadura.
Mucho menos tenemos que extrañarnos de los cambios de sustantivos que
el presentador, bien domesticado, hace sin siquiera parpadear: el
movimiento popular es conocido por “turba pagada”, la consulta popular
como “encuesta ilegal”, la clase dominante como “el pueblo hondureño”
y el sistema capitalista neoliberal como “estado de derecho”.
El ridículo de los medios masivos se extrema cuando llegan a
presentarse como defensores de los derechos humanos, cuando es sabido
que los dueños de esos medios -Rafael Ferrari y Jorge Larach, entre
otros - no sólo guardaron silencio cuándo desaparecían y asesinaban
dirigentes populares, sino que también financiaron a Álvares Martínez
y su aparato de sicarios.
El Frente a Frente de hoy, 24 de junio, rebasó cualquier norma posible
de decencia. Es cierto que su conductor, Renato Álvarez, nos tenía
acostumbrados a la propaganda en favor de la clase dominante y sus
permanente ataque a cualquier iniciativa de cambio social que surja
desde el movimiento popular, pero lo de esta mañana no fue solamente
un insulto más a la inteligencia de las personas y otra transgresión
la ética periodística, sino que es un delito aún para las leyes
vigentes y, lo peor de todo, un llamado al regreso de la represión
contra el pueblo.
Los económicamente poderosos, sus batallones informativos y sus
soldados de línea pueden pretender torcer la realidad y omitir sus
crímenes pasados y presentes. Nosotros no nos vamos a olvidar.
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Amigo:
Acertada tu criterio de Renato a doblegado su mente, su profesion y su "etica" a las ordenes del poder. Pero su voz ya no servira para alentar a los pobres.
P. Andres Tamayo Cortes
Parroco de Salamá, Olancho
Honduras C.A |