La Otra Campaña
Tzinacapan, Puebla.
13- feb-2006
Karla Garza y Pável Blanco
“Nuestro corazón los abraza”, dice uno de los anfitriones que reciben a la Comisión Sexta en Tzinacapan , comunidad del municipio de Cuetzalan, en la sierra norte de Puebla. “También nosotros hemos venido buscando una vida digna”, agrega.
Y en efecto, es Tzinacapan un pueblo con una historia añeja de lucha, organización y trabajo colectivo. Es también un pueblo lleno de historias. Uno de los campos más fértiles de la “tradición oral” de los pueblos indios, que por cierto, se han empeñado en rescatar y enriquecer.
Se aferran a ella porque saben que cuando “uno es el ignorado de uno mismo”, se pierde entre la “herencia de ignorancia de la humanidad que deja el alma yerta, adolorida”, en palabras del joven maestro que coordina a la banda de música local. La banda Arcángel Miguel, que afina, pero no entona melodía alguna sin antes contar su historia y con ella, la de la primera banda del pueblo. Suenan piezas festivas en una limpia ejecución.
Dan luego paso a un grupo de niños que se envuelve en “Xochipatzahuatl”, la danza de una “flor delgadita”, tradicional en los momentos más importantes de la vida de los totonacas, y ceremonias como bautizos y bodas. Se celebra aquí una unión trascendental en la vida del pueblo, de modo que la ocasión lo amerita.
Así, con sus historias y su tradición por delante, dan la bienvenida al Subcomandante Marcos y quienes le acompañan.
Entonces, para no quedarse atrás, frente a unas 200 personas el Sup, también cuenta una historia:
“Dicen nuestros mayores que al principio cuando los dioses hicieron el mundo no lo hicieron cabal, no lo hicieron como debía ser y que tenía que pasar mucho tiempo para que quedara como de por sí debe quedar el mundo, parejo. Entonces reunieron los primeros dioses a setenta y siete de los que habían creado y les contaron lo que iba a pasar. Dijeron que como no habían puesto bien atención a la hora de hacer el mundo, se les había salido que habían creado hombres y mujeres malos, que se iba a apoderar del trabajo de los demás y se iban a enriquecer a su costa, e iban a perseguir y a humillar a los que somos del color de la tierra.
Entonces dijeron los dioses : viene una noche muy larga y muy dolorosa. Van a llorar los nuestros, van a sufrir y va a llegar la desmemoria a su corazón y a su cabeza. Y aquellos primeros hombres y mujeres se pusieron muy tristes y preguntaron a los dioses: ¿y qué pasará entonces con la palabra que nos hace caminar?, ¿qué pasará con la música y el canto? ¿qué pasará con nuestros bailes? ¿Qué pasará con el color que somos?. Y los dioses dijeron “nada sabemos, hasta aquí llega nuestro trabajo y el de ustedes es seguir y caminar la noche, hasta encontrar otra vez el día.
Y entonces esos primeros dioses repartieron a estos guardianes. Y pusieron entre ellos a los tzotziles, que quiere decir hombres y mujeres murciélago y les enseñaron a caminar la noche como de por sí caminan la noche los murciélagos, les enseñaron que la palabra tienen que ir y venir hasta que va encontrando las puertas y ventanas que le permitan a los pueblos indios ir saliendo de la noche. “
Cuenta el Sup esta historia en la tierra concebida como la casa de la noche, “la fuente del murciélago”, según su nombre nahuat.
“Y diles que durante todo este tiempo, a lo largo de esa noche que tenemos que caminar, la palabra, la música, el canto, el baile, es la forma en que no nos olvidemos de nosotros mismos. Y cuando podamos abrir la puerta del día, la ventana que deja atrás la noche, volverá a nacer el reconocimiento de lo que somos.”
Y de dejar atrás la noche entiende bien este pueblo. Porque entre los vestidos y los colores de su tradición nahuat, arrullado en la cadencia de su lengua, resplandeciente de historias, en Tzinacapan, el día despierta.
Voces contra el sistema desde el lugar donde habitan los murciélagos
Construir juntos los procesos alternativos
En Tzinacapan hay una coincidencia con los objetivos de la Sexta desde la vivencia y lucha propia. Tres exposiciones son una muestra de ello.
Hemos vistos que la lucha es larga y dolorosa dice en nombre del Proyecto de animación y desarrollo la compañera Yolanda, que “hay que generar nuevos estilos de vida y construir procesos alternativos a la globalización depredadora para articular un nuevo tejido rebelde”. El interés de este colectivo por La Otra es porque se interesa por los comos, por preguntar en vez de suplantar, por escuchar en vez de tirar la línea.
La sierra norte de Puebla ha sido un lugar de abusos de los poderosos, hasta acá alcanzaba en su tiempo la mano negra que asesinaba a los campesinos que confrontaban a los latifundistas. La Judicial, o ahora con el nuevo nombre Policía Ministerial es un instrumento protector de los latifundistas y los acaparadores del café y otros productos regionales. Si el trabajador agrícola exige un mejor precio al coyote viene la represión. Por ello los trabajadores de origen nahuat o totonaca encontraron en Takachihualis, una organización de derechos humanos un referente. Francisco Sánchez Conde que es su vocero cuenta la historia de lo que son. Ellos han puesto el germen de la vida digna para vencer el hostigamiento, el miedo, el atropello, armados tan solo de la esperanza en un mañana feliz, de conocerse a si mismos, de reconciliarse consigo mismos. Y es que como denuncia, en estas tierras cuando a la policía se le pedía identificación mostraba la pistola.
Dice con convicción que la cultura de respeto a los dd. hh. no se hace con dinero, sino robándole tiempo a la familia, al descanso, dando pasos humildes para darle forma a “nuestra búsqueda”. Explica el método de capacitación-acción con la promoción que hacen de la nutrición y es que la gente ya sabe que se requiere de alimentos sanos para los niños, la cuestión es como materializarlo y ahí es donde ellos pasan de la teoría a la acción distribuyendo desayunos gratuitos.
Mientras la asamblea se desarrolla en la ciudad de México los de arriba se reúnen. Junto a Carlos Slim aparece Francisco Hernández Juárez dirigente de la UNT, central del neocharrismo que trae el doble juego de estar en el Dialogo Nacional y ahora abiertamente respaldando el reagrupamiento burgués para continuar su dominación. Anuncian que esta el compromiso de todos los partidos registrados de suscribir el Pacto de Chapultepec. Abajo y a la izquierda en las alturas de la sierra norte de Puebla la compañera Flor que proviene de Huauchinango anuncia que en tres municipios han decidido que no dejaran entrar ni a los partidos registrados ni a sus candidatos. Paradojas del México de abajo que alza su voz desde un lugar donde se puede rascar el cielo al tiempo que el Sup anuncia que han modificado aquello de un mundo donde quepan muchos mundos para agregar también una cárcel donde junto a los asesino seriales y criminales reincidentes vayan los de su misma calaña: los políticos de arriba, los explotadores, más también los capataces como Hernández Juárez. |