La Otra en Apizaco, Tlaxcala
22 febrero 2006
Reunión con trabajadoras sexuales
“Hemos aprendido que el ser trabajadoras sexuales somos mujeres dignas” decía el cartel que estampaba la pared de fondo rosa donde visitamos a las compañeras.
Las compañeras sexoservidoras de Apizco Tlaxcala llevan ya 3 años en la lucha. Nos explican como esta su situación: “Somos trabajadoras sexuales porque tenemos hijos, padres, que pagar renta, luz, gas…Decidimos hacernos trabajadoras sexuales por amor a nuestros hijos…La gente nunca se ha acercado y nos ha preguntado porqué estamos haciendo lo que hacemos”. Y ellas mismas responden: “Es porque en México no hay oportunidades para nadie. No tenemos ninguna preparación intelectual, y aun así, si lo tuviéramos, no hay trabajos dignos para nosotras”.
Luego relatan como ha sido su historia. Empezaron buscando condiciones de salud para realizar su trabajo y nada. Cero respuesta. Luego empezaron a ser hostigadas por el gobierno de Rubio Ruiz Peña, el gobernador de Tlaxcala: “El gobierno se ha encargado de reprimirnos, pero no nos pregunta si comemos, si vestimos, si calzamos”. Entonces pusieron su denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos. Les pidieron pruebas y testigos. Llevaron todo. Nada cambio. La última respuesta de la licenciada que las atendía fue muy clara: “Mejor lleguen a un acuerdo con el gobernador, porque si yo levanto la recomendación, las van a seguir agrediendo”.
Y ahí no acaba el asunto. Todavía vino el descaro, la sinverguenza del gobierno, que les ofreció dejar el trabjo sexual para meterse a trabajar a las maquilas “nos quería pagar 20 centavos por pieza, pero yo creo que eso no alcanza”—dijo una de ellas. “Con lo que el nos ofrecía no podemos sobrevivir”—explicó.
En un cuarto de cinco por diez metros cuadrados, el mundo si pintaba de rosa…flores, zapatillas, chamarras, blusas, faldas y pantalones, uñas, servilletas, topers, banquitos y la cortina que separaba el baño del resto del espacio combinaban rositas claros, mexicanos, fiushas…”Queremos que en un futuro ya no hubiera sexoservidoras, que las mujeres tuvieran una profesión”—explicaba Eloisa con su corazonzote.
Pero no sólo se imaginaban un mundo distinto y nada más. Tenían bien claro quien era el culpable y hasta jugaban con las palabras: “Son prostitutos ellos, porque están gobernándonos puras mafias. Vienen a saquear el país sin importarles que los probres nos estemos muriendo de hambre”.
Luego se refirieron a la Sexta Declaración y concluyeron diciendo que les gusta eso de la Nueva Constitución, “una que beneficie a los de nosotros los de abajo”—pronosticaron. |