En la cuarta mesa del Encuentro de los pueblos zapatistas con los pueblos del mundo hablaron las mujeres; de la vida de una mujer indígena zapatista en su comunidad, de la lucha por la igualdad y los retos y obstáculos que enfrentan, de sus pequeños logros y horizontes.
Al igual que en las otras mesas, primero intervinieron compañeras de los cinco caracoles y después se dio un espacio para preguntas e intervenciones que nos dieran a conocer las luchas de otras mujeres de México y del mundo.
Las compañeras remarcaron que su lucha por la igualdad con los hombres empezó con su participación en la estructura militar del EZLN. De esta manera rompieron con la concepción opresora que la mujer solo sirve para los trabajos domésticos y se revalorizaron a ellas mismas.
A partir del 1994 las mujeres zapatistas se empiezan a organizar en colectivos en sus comunidades, principalmente en cooperativas de artesanía o proyectos productivos de ganado. También empiezan a participar en los órganos políticos autónomos, se capacitan como promotoras de salud y educación, hacen de locutoras en las radios comunitarias, etc. En definitiva, rompen con la idea que “las mujeres solo pueden parir” y demuestran que son igual de capaces que sus compañeros hombres.
Pero la lucha de las mujeres no ha sido ni es un camino fácil. Todavía son pocas las compañeras que se organizan y rompen con los roles que se les han asignado, ya que la presión en las comunidades hacia las mujeres que se rebelan es bien fuerte. “Todavía muchos se ríen de nosotras por salir de la casa a capacitarnos o a las reuniones¨, comenta una compañera de Roberto Barrios, “y lo peor es que muchas veces somos las propias mujeres quienes nos negamos nuestros derechos”.
Con un recuerdo a la subcamandanta Ramona, que encabezó la lucha por la dignidad de las mujeres zapatistas, las compañeras desearon que muchas otras siguieran su ejemplo, “porque somos un chingo y si podemos!”. |